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ALBALÁ, EL PUEBLO QUE NO TEME AL URANIO

fecha 2010-02-02 12:18:44
Si la tranquilidad puntuara a la hora de elegir la ubicación del primer ATC (Almacén Temporal Centralizado) de España, la candidatura extremeña cotizaría a lo alto. Albalá (798 habitantes, a 25 minutos de Cáceres) es un remanso de paz. Vacas pastando en las fincas que rodean al pueblo, una plaza mayor en la que puede uno sentarse cinco minutos a la una de la tarde de un lunes y no ver pasar a nadie, callejuelas sin más ruido que los pasos propios...

Hasta aquí, el sosiego físico, esto es: la pausa, el silencio, la flema. Pero hay otra tranquilidad en este municipio de la comarca de Montánchez que vivió épocas mejores. Albalá es el pueblo que no le teme al uranio. Ese elemento químico «muy pesado, dúctil y maleable, fácilmente inflamable y muy tóxico» (Diccionario de la Academia) está en la base de toda la marea política y social formada en España en las últimas semanas. Pero aquí, en Albalá, no le tienen miedo. La basura nuclear son los restos del combustible que utilizan las centrales, y ahí, la materia predominante es el uranio, un metal ligado a la historia de esta localidad pequeña, tranquila, que junto a otras once repartidas por el país, aspira a albergar el famoso cementerio.

Ya lo dijo Fructuoso Polo, concejal del Grupo Independiente, durante el pleno que aprobó optar al concurso convocado por el Ministerio de Industria. «Este pueblo ya sabe lo que es la radiactividad, y hasta la fecha la radiactividad no ha podido con nosotros», razonó el edil. Su referencia aludía a Ratonas y Perdices, las minas de uranio, explotadas durante décadas y abandonadas en los setenta cuando las vetas se agotaron. «Aquí llegó a haber más de tres mil vecinos, las minas eran de las más importantes del país, si no las que más, y cuando cerraron, mucha gente tuvo que emigrar», recuerda a modo de argumento Joaquín Barrantes, segundo teniente de alcalde y el hombre que ha gestionado la candidatura de Albalá al almacén de basura nuclear. No le deja de sonar el móvil, y asegura que desde el viernes no sabe lo que es dormir a pierna suelta.

«Aquí nunca se había hablado de ese tema -comenta-. Bueno, hace cuatro o cinco años sí se habló de un cementerio subterráneo, pero lo descartamos. El viernes nos llamaron de Madrid y nos comentaron que el pueblo podía tener posibilidades. Lo comentamos los concejales. Entramos en la web del Ministerio de Industria y nos informamos. A partir del mediodía, yo empecé a comentarlo en el bar -Barrantes regenta la sala de fiestas del pueblo- y casi toda la gente nos animaba a presentarnos, por lo menos a intentarlo, a no dejar pasar la oportunidad».

«Seguir es inviable»

Ese día, el alcalde estaba fuera, pero Joaquín le mantuvo al tanto a través del teléfono móvil. Desde el principio, Jesús Pascual Vicente le dijo que él no era partidario, pero que apoyaría lo que se decidiera en el pleno. Y así hizo. En esa sesión dio su voto negativo, pero ganó el sí (por cuatro a tres), y el alcalde ha decidido dimitir. «Mi criterio es que lo primero es la salud, antes que la economía, y por este motivo no puedo estar de acuerdo con que se instale aquí el ATC», razona Jesús Pascual, que es médico. «Que los concejales de mi equipo vayan por un camino y yo por otro es inviable, por eso dimito -explica-. Han sido cuatro años de concejal y tres legislaturas como alcalde, todas con mayoría absoluta, y durante este tiempo he tenido siempre el apoyo de mi equipo, no ha habido más discordias que las normales en cualquier grupo, les estoy agradecido, pero desde el principio tuve claro que si la idea salía adelante dimitiría».

Su renuncia se oficializará en el pleno de mañana, y su cargo pasará a ejercerlo Julia Fernández Bonilla. Para entonces, ya tendrán también constancia oficial de la postura de la Mancomunidad de Sierra de Montánchez y Tamuja, que hoy celebrará una reunión extraordinaria para ratificar lo que ya acordó en mayo de 2005, entonces con el apoyo de Albalá: que no quieren en la comarca ninguna instalación nuclear. Uno de los 21 municipios agrupados en esta Mancomunidad es Valdefuentes, que ayer expresó públicamente su oposición. «Ni creemos ni queremos ni necesitamos este tipo de desarrollo», subraya el Ayuntamiento.

También abordó el asunto la Asamblea de Extremadura. Tanto el portavoz del PSOE como la del PP adelantaron que el Parlamento regional no se pronunciará formalmente porque no le compete, al ser el ATC un asunto que depende del Gobierno central. No obstante, los dos partidos ya han expresado su negativa a que la comunidad autónoma albergue el cementerio, pues consideran que Extremadura ya cubre su cuota de solidaridad en el apartado nuclear con la aportación de Almaraz.

Entre unas opiniones y otras está la de los vecinos de Albalá, molestos algunos de ellos con quienes les acusan de egoístas por no pensar en el riesgo que el almacén entraña para el resto de la región. Julián, por ejemplo, está claramente a favor. «Es dinero, y no veo problemas de seguridad, esa sería una instalación muy segura». Baldomero, por contra, no lo ve con buenos ojos, aunque es la antítesis del radicalismo. «A mí no me gusta, pero me da un poco igual, la verdad, porque para entonces yo ya no viviré». Y dos jóvenes que colocan una tela verde sobre la cancela de una casona, lo ven cristalino. «Pues claro que estoy a favor -dice uno de ellos-. Mientras traiga trabajo...». A su lado, el otro, le apoya. «Vendría al pelo», sentencia.

También lo ve bien Pedro, que recuerda que el terreno en el que se ubicaría no tiene mayor valor. «Ahí no hay encinas, ni alcornoques tampoco, ahí es todo matojillos...». Y una vecina que habla con conocimiento de causa. Su padre trabajó en las viejas minas de uranio de El Cabril -donde hoy está el almacén para residuos de baja y mediana intensidad-, y después en las de Albalá. Contrajo la silicosis, una enfermedad crónica del aparato respiratorio, habitual en mineros y canteros, producida por la inhalación de polvo de sílice. Se fue a tratar a Barcelona, y murió después por otra patología que no tiene nada que ver. «A mí me parece bien. Es progreso, y esas instalaciones son seguras», dice la mujer, perfecto ejemplo de lo que es Albalá, un pueblo sin miedo al uranio.

«Dimito, porque para mí la salud está por encima de la economía»
«Casi todos los vecinos nos animaron a no dejar pasar la oportunidad»

CURSOS Y ACTIVIDADES DEPORTIVAS

fecha 2009-12-15 11:40:30
CURSOS (BIBLIOTECA Y TELECENTRO) TELÉFONO: 927 38 22 05 (de 8:30 a 14:30 horas)

- Clases de educación especial para personas con discapacidad. (Matrícula Abierta)
Todos los Lunes a las 19:30h.

- Clases de adultos. (Matrícula Abierta)
Todos los Martes y Jueves de 16:00 a 20:00 horas.

- Clases de Iniciación al Inglés. (Matrícula Abierta)
Todos los Martes de 16:00 a 19:00.

ACTIVIDADES DEPORTIVAS (INFORMACIÓN TELÉFONO 685 170 155)

- Gimnasia de Mantemiento para Mujeres Adultas. (Inscripción Abierta)
Todos los Lunes y Viernes de 11:00 a 12:00 horas.

- Gimnasia para Tercera Edad. (Inscripción Abierta)
Todos los Lunes y Viernes de 12:00 a 13:00 horas.

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